>Sublimación / Felipe Barragán

Durante aproximadamente un año he dedicado la mayor parte de mi tiempo a observar la ciudad y sus habitantes, mi actividad cotidiana me ha llevado a una zona en Madrid (Carabanchel alto), residencial y de una amplia variedad y riqueza cultural. En ella comparten un mismo espacio gran cantidad de personas (forasteros y locales) que acomodan día a día sus vidas, para adaptarse a ese entorno cambiante que les rodea.
Allí, en esa zona, hay una Tienda de fotografía a la que acuden todos ellos con la intención de prolongar su memoria, de confirmar la veracidad de sus recuerdos y, por que no, extenderlos a otras personas.
Esta tienda, como cualquier negocio contemporáneo, produce incontables kilos de deshechos de materiales que no se pueden reutilizar fácilmente. Estos, casualmente, llevan también en sus pieles la huella, la impronta de esos recuerdos. No son fotografías descartadas ni extraviadas, es el material de impresión de las máquinas de “sublimación” (de ahí el nombre del proyecto) que se utilizan para poder “revelar” imágenes digitales y en poco tiempo. He recopilado y clasificado este material asegurándome de no utilizar imágenes directas de los usuarios y enfocándome en los escenarios, en esos espacios de intimidad cotidiana y doméstica que recrean ese proceso de adaptación al medio.
Porque es precisamente la capacidad de adaptación la que ha dado supremacía al hombre sobre todas las especies en el planeta, pero también es la capacidad de no necesitar adaptarse del todo (la capacidad de recordar y mantener vivo ese estadio anterior) la que nos permite desplazarnos o enfrentar un cambio, ya que en la memoria, o en esos contenedores de la memoria, se alberga la realidad que ya no es lo que fue. Lo que se era…
El proyecto cuenta en el momento con más de 10000 fotogramas analizados y clasificados y con una pequeña selección de 10 imágenes (en proceso) que se reparten entre impresiones digitales y dibujos.

 

>Lo que opino de “sublimación” / Israel Buenrostro

Engrandecer, exaltar, ensalzar o poner en altura; todo ello es el significado de sublimar según la Real Academia de la Lengua Española. Sin embargo, algunos creemos que más allá del imperialismo lingüístico, la palabra sublimar implica toda una vorágine que va desde el ser un mecanismo de defensa hasta una ilusión y de ahí a ser un proceso vivo, una extensión de nuestra memoria que corre en paralelo a nuestras experiencias vitales.

Intentaré explicarme, la sublimación es un mecanismo de defensa y a la vez una ilusión porque es quizá el concepto que más nítidamente engloba lo que Freud nos quiso explicar en ese malestar que nos provoca la cultura: el principio del placer y el principio de realidad. El primero es también un mecanismo de defensa, ya que nos protege de aquello que nos produce dolor y el segundo bien puede ser una ilusión, ya que el placer se debe someter a lo que consideramos deb er , y el cual nos viene inculcado social y moralmente . Partiendo de que lo anterior es verdadero, de esta noción psicoanalista, sublimar es un proceso que siempre se da entre los seres humanos por el simple hecho de serlo. Todos, mitómanos incluidos, modificamos imágenes en nuestra memoria para recordar momentos que configuran nuestra existencia; nos defendemos del olvido. Pero también jugamos con ventaja y tomamos algunas de nuestras ilusiones para sublimar la realidad, para acoplarla a lo que nosotros queremos que sea en nuestra mente, independientemente de que esta realidad ya no es lo que fue o simplemente no fue lo que era.

Las fotografías de “sublimación” sirven, aunque sea a un nivel puramente casero, para contener el recuerdo de una tarde, un paseo o una salida nocturna; pero también para invocar el placer de recordar o simplemente para archivar imágenes sin importancia. Son flexibles, se pueden desplazar de aquí para allá sin problema, son un proceso vivo porque invocan siempre a la memoria, son recuerdos adulterados; son imágenes que se guardan claramente en la memoria del que la ve, y que las utiliza como quiera, siendo éste, quizá su mayor mérito.