No hay calma ni seguridad, todos saben que en cualquier momento dejara de pasar ese aire tibio y las venas de cobre se callaran también, se congelaran y dejaran de brillar…

 

 

 

 

 

muy pronto los ritmos oscuros que la sostenían y le daban volumen se perdieron en esa percutida repetición de verbos y sustancias redondas,
aun puede verse como se arrastran debajo de las mal humoradas faldas rojas tratando de besar el rastro árido que ha dejado su aliento.

 

 

La voz retumbaba con una alucinante intención,se hacía cruel cada vez y cobraba un protagonismo que nunca mostró antes;